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La
tradición sitúa a San Saturio como
un eremita soriano que vivió en la segunda mitad
del siglo VI. Su muerte se data hacia el año
quinientos setenta. Lo cierto es que la Historia no
tiene suficientes datos escritos como para reconstruir
de manera fiable los detalles de su vida.
Al parecer, Saturio procedía de una familia de
nobles y ricos. Sus padres murieron cuando él
tenía 40 años, y heredó todos sus
bienes. Los repartió entre los pobres, siguiendo
los consejos evangélicos y se retiró a
una cueva en la Sierra de Santa Ana, y allí construyó
un oratorio en honor del Arcángel San Miguel,
del que era muy devoto.
Allí, junto al Duero, Saturio llevó una
vida de oración continua y de contemplación.
También predicaba el Evangelio en las aldeas
y poblados próximos a su morada.
San Saturio recibió cuando ya era una anciano
la visita de Prudencio, un joven alavés que venía
atraído por la fama de santo de que gozaba Saturio.
Durante siete años le enseñó las
virtudes evangélicas, hasta que murió.
Prudencio le enterró allí en la cueva
y volvió a La Rioja, donde siguió evangelizando
y fue posteriormente elegido Obispo de Tarazona.
Al tiempo, San Prudencio quiso volver a la cueva
de Saturio para rendirle un homenaje, y organizó
una peregrinación para venerar las reliquias
de su maestro, a quien desde entonces tuvieron por santo.
Así fue como Saturio, por aclamación popular
se elevó a los altares, práctica aprobada
por la Iglesia entonces.
Hay documentos conservados en el archivo de la Santa
Iglesia Concatedral de Soria de los que se deduce el
culto que desde entonces se tributó a san Saturio
en nuestra ciudad. También se sabe que en Soria
hubo una parroquia dedicada a San prudencio, sin duda
por su relación con San Saturio. Su pila bautismal
se conserva en los claustros de la Concatedral de San
Pedro.
El reconocimiento a San Saturio como santo en el catálogo
de santos de la Iglesia llegó el 31 de agosto
de 1743. por decreto de Su Santidad benedictino XIV
se concede el patronazgo y el carácter de fiesta
de ambos preceptos a la ciudad de Soria, en el día
de San Saturio.
Durante ese siglo se construyó y decoró
la ermita, terminando en el año 1704.
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