Durante
la década de los 30 desaparecieron las ganaderías
de los toros bravos de Valonsadero, de donde procedían
los toros de las Fiestas. Ya en 1925 el Ayuntamiento asumió
la compra de los toros de las Cuadrillas, que efectuaba
la comisión de Festejos de forma conjunta, aunque
algún año los Jurados salieron a comprarlos
de forma simbólica. En la actualidad la empresa
adjudicataria de la plaza de toros suministra los novillos
que generalmente proceden de Salamanca
o Extremadura y que permanecen en los corrales de Cañada
Onda en Valonsadero durante el mes de mayo. La búsqueda
de documentación histórica sobre estos aspectos
de las fiestas es bastante difícil. El significado
literal de estas celebraciones festivas, parece claro,
no así su significado histórico. Incluso
existe confusión popular sobre el término
de Comprilla, más reciente y popular
que tradicional. Lavalenguas y Compra
aparecen por primera vez en la documentación histórica
en auto del corregidor José Rey Villar de Francos
de 1767, que limitaban los gastos de los días festivos
Para la Compra del Toro o Lavar la Lengua (que
llaman), diez y seis reales. Vemos pues que ambas
manifestaciones festivas se equiparaban en aquellos momentos
y probablemente sucediese así durante mucho tiempo.
La existencia de las ganaderías de toros bravos
en las proximidades de la ciudad permitía la compra
independiente por parte de las Cuadrillas sin que fuese
motivo de celebración festiva. Efectivamente, en
la abundante documentación existente referente
a la compra del toro, no en vano era uno de los gastos
fundamentales de la Cuadrilla, no se menciona ninguna
manifestación festiva en relación con la
misma. La necesidad de repartir por sorteo los toros,
adquirirlos por el Ayuntamiento, entre las distintas cuadrillas,
la apertura de la carretera de Burgos y el aumento de
posibilidades de desplazamiento a lo largo del siglo actual
han condicionado el carácter festivo y multitudinario
que tiene en su momento actual. Gaya Nuño en su
Santero de San Saturio (1953) ya señalaba la escasa
tradición de la Compra Sabed que la Compra
del Toro, celebrada un sábado hace pocos días,
es invención reciente; sus vengalas y caballistas,
pura filfa sin tradición. El Lavalenguas
se celebra un sábado, tres semanas antes de las
fiestas, con una romería a Valonsadero por la tarde.
La fiesta, es ocasión para correr a los toros en
Cañada Honda y los mozos mas osados animados por
el vino de las botas que corre en abundancia, intenten,
y, en muchas ocasiones, consigan lavar la lengua
con vino a los novillos, a costa muchas veces de un que
otro revolcón.
El domingo de la semana siguiente, dos antes de las Calderas,
las cuadrillas y la población en general parten
nuevamente en romería, andando, en caballerías
o en carros o coches adornados desde la Plaza Mayor a
Valonsadero para la compra oficial del toro que en la
actualidad no es otra cosa que la elección por
orden determinado mediante sorteo. Por la mañana,
se meten los toros en los corrales, La comprilla
y por la tarde se vuelven a correr. Vistosa, aunque más
hace años, a la vuelta la entrada a la ciudad en
desfile de coches, carruajes y autobuses, todos ellos
adornados.