02:16, 04-07-2009
 

¿Que conoces de nuestra provincia? Compruébalo en este crucigrama.

 
El Lavalenguas, La Comprilla y La Compra
Durante la década de los 30 desaparecieron las ganaderías de los toros bravos de Valonsadero, de donde procedían los toros de las Fiestas. Ya en 1925 el Ayuntamiento asumió la compra de los toros de las Cuadrillas, que efectuaba la comisión de Festejos de forma conjunta, aunque algún año los Jurados salieron a comprarlos de forma simbólica. En la actualidad la empresa adjudicataria de la plaza de toros suministra los novillos que generalmente proceden de Salamanca o Extremadura y que permanecen en los corrales de Cañada Onda en Valonsadero durante el mes de mayo. La búsqueda de documentación histórica sobre estos aspectos de las fiestas es bastante difícil. El significado literal de estas celebraciones festivas, parece claro, no así su significado histórico. Incluso existe confusión popular sobre el término de “Comprilla”, más reciente y popular que tradicional. “Lavalenguas” y “Compra” aparecen por primera vez en la documentación histórica en auto del corregidor José Rey Villar de Francos de 1767, que limitaban los gastos de los días festivos “ Para la Compra del Toro o Lavar la Lengua (que llaman), diez y seis reales”. Vemos pues que ambas manifestaciones festivas se equiparaban en aquellos momentos y probablemente sucediese así durante mucho tiempo. La existencia de las ganaderías de toros bravos en las proximidades de la ciudad permitía la compra independiente por parte de las Cuadrillas sin que fuese motivo de celebración festiva. Efectivamente, en la abundante documentación existente referente a la compra del toro, no en vano era uno de los gastos fundamentales de la Cuadrilla, no se menciona ninguna manifestación festiva en relación con la misma. La necesidad de repartir por sorteo los toros, adquirirlos por el Ayuntamiento, entre las distintas cuadrillas, la apertura de la carretera de Burgos y el aumento de posibilidades de desplazamiento a lo largo del siglo actual han condicionado el carácter festivo y multitudinario que tiene en su momento actual. Gaya Nuño en su Santero de San Saturio (1953) ya señalaba la escasa tradición de la Compra “Sabed que la Compra del Toro, celebrada un sábado hace pocos días, es invención reciente; sus vengalas y caballistas, pura filfa sin tradición”. El Lavalenguas se celebra un sábado, tres semanas antes de las fiestas, con una romería a Valonsadero por la tarde. La fiesta, es ocasión para correr a los toros en Cañada Honda y los mozos mas osados animados por el vino de las botas que corre en abundancia, intenten, y, en muchas ocasiones, consigan “lavar la lengua” con vino a los novillos, a costa muchas veces de un que otro revolcón.
El domingo de la semana siguiente, dos antes de las Calderas, las cuadrillas y la población en general parten nuevamente en romería, andando, en caballerías o en carros o coches adornados desde la Plaza Mayor a Valonsadero para la compra oficial del toro que en la actualidad no es otra cosa que la elección por orden determinado mediante sorteo. Por la mañana, se meten los toros en los corrales, “La comprilla” y por la tarde se vuelven a correr. Vistosa, aunque más hace años, a la vuelta la entrada a la ciudad en desfile de coches, carruajes y autobuses, todos ellos adornados
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© JJ, Ruiz Ezquerro y © Soria imaginada. Santo Pagano
Las Imagenes 2003
 
 

 

 
 
 

 

 
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